Resumen Ejecutivo
La
cultura muisca (c. 600–1537 d.C.) del altiplano cundiboyacense desarrolló ricas
prácticas rituales con destacados elementos musicales, artísticos y simbólicos.
Las crónicas coloniales describen ceremonias masivas como el “correr la tierra”
y el ritual del Dorado en Guatavita, en las cuales el canto y la música
(flautas, fotutos, sonajas) acompañaban ofrendas de oro[1]. El cacique y sus acompañantes
aparecían ataviados con ornamentos de poder: cetros, narigueras de oro y
mascarillas ceremoniales (incluso representaciones de jaguar)[2]. Los rituales incluían grandes
libaciones y música festiva (gaitas, fotutos y sonajas) mientras el pueblo
contemplaba las ofrendas[1]. Aunque no hay mención explícita de
“bufones” muiscas, los relatos enfatizan el jolgorio colectivo (borracheras,
danzas) como expresión de júbilo comunitario. Arqueológicamente se conservan
numerosos objetos: flautas globulares de cerámica, trompetas de concha
(“fotutos”), sonajeros antropomorfos y antropomorfos votivos de oro (“tunjos”)[3]. Estos reflejan un simbolismo amplio,
donde la música y las máscaras (representaciones zoomorfas o geométricas)
cumplían funciones de mediación con lo sagrado. En síntesis, las fuentes
indican que en los ritos muiscas los elementos performativos —música ritual,
danza, ornamentos corporales— y la convivencia festiva (que incluía risas y
excesos) eran parte integral de la religiosidad y organización social,
reflejando una tradición con profundo respeto cósmico y estético[1][2].
Timeline
Cronología
muisca y eventos clave
600: Inicios
de la cultura muisca (período formativo)
1200: Auge de
la Confederación muisca (zipazgo de Bacatá, zacazgo de Hunza)
1537:
Conquista española; Gonzalo Jiménez de Quesada funde Santafé de Bogot
1538: *Rito
del Dorado* / *Correr la tierra* descrito por Rodríguez Freyle[1]
1560: Primeros
drenajes de la laguna de Guatavita (Sepúlveda); inicio de relatos coloniales
Contexto histórico y
geográfico
Los muiscas habitaron el
Altiplano Cundiboyacense en la Cordillera Oriental andina (actual Cundinamarca,
Boyacá y parte de Santander) aproximadamente desde el primer milenio d.C. hasta
la conquista española (siglos XVI). Organizados en confederaciones políticas
(el zipazgo de Bacatá y el zacazgo de Hunza entre otras), su
sociedad estaba imbuida de fuerte religiosidad dualista (cosmos –
fuerzas de la naturaleza) y rituales ligados a la fertilidad, el agua y el
poder de los caciques. Las fuentes coloniales del siglo XVII (como los
cronistas Fray Pedro Simón y Lucas Fernández de Piedrahita) documentan la
cosmogonía muisca y sus ceremonias, subrayando que la música y los ornamentos
ceremoniales marcaban momentos de pasaje (iniciaciones, coronaciones) y
festividades agrícolas. Por ejemplo, en la consagración del nuevo zipa,
el soberano se cubría de polvo de oro en la laguna sagrada y el pueblo
acompañaba con cánticos y bailes[1].
Cultura
material: artefactos y símbolos
Los muiscas destacaron en
orfebrería, cerámica y textilería. Producían tumbaga (aleación de oro)
para piezas rituales: narigueras, diademas, sonajas y figurillas votivas (tunjos)
de temática antropomorfa o zoomorfa[2]. Las figuras humanas en oro eran
comunes en ofrendas; p. ej. la famosa Balsa Muisca de Pasca (Museo del
Oro) muestra al cacique rodeado de personajes con máscaras (traseros llevan
“máscaras de jaguar”) y poporos[2]. Estos ornamentos impregnaban a los
personajes de autoridad y simbolismo religioso: por ejemplo, las narigueras de
oro (ornato nasal con forma de aves) indicaban jerarquía y linaje. La cerámica
muisca presentaba motivos geométricos (espirales, “grano de café” en ojos/bocas
de figuras) y ocasionalmente representaciones iconográficas (aves solares en
flautas esféricas)[4]. En los textiles, las mantas decoradas
eran valiosas ofrendas (puestas de luto, coloreadas en rojo y patrones
geométricos) y también se usaban en enterramientos ceremoniales.
Instrumentos musicales
La música muisca se basaba principalmente en aerófonos y
sonajeros. Se han hallado flautas globulares de cerámica –algunos decoradas
con relieves zoomorfos (aves solares)[4]– cuyos diferentes tamaños producían tonos agudos o graves
según su diámetro. También se usaban fotutos: trompetas de caracola
marina, cuernos o cuerdas largas de caña para llamar a asambleas. Los sonajeros
eran muy importantes en los rituales, a menudo figurativos: por ejemplo,
diminutas estatuillas femeninas o con forma de ave (cascabeles de barro) que se
llenaban de semillas o piedrecillas para hacer ruido[5]. Durante las ceremonias públicas, la música de gaitas
(flautas rectas), fotutos y sonajeros acompañaba a los cantos colectivos y
danzas, marcando el ritmo del festejo. Las crónicas describen “grandes músicas
de gaitas, fotutos y sonajas” resonando junto al lago sagrado, mientras los
caciques alcanzaban el centro en balsas adornadas con ofrendas[1]. Esta mezcla de instrumentos construía el ambiente ritual:
por ejemplo, en la procesión de “correr la tierra” –una peregrinación a
cinco lagunas sagradas– se relata que el tercer día aparecían “muy grandes
balsas… con grandes músicas de gaitas, fotutos y sonajas” alrededor de la
laguna[1].
Máscaras y decoración corporal
Aunque los muiscas no desarrollaron un
arte de máscaras tan visible como otras culturas (no abundan mascarillas
rituales halladas arqueológicamente), sí empleaban motivos zoomorfos en sus
adornos. En la Balsa ceremonial antes citada, los personajes del frente “llevan
dos máscaras de jaguar” en su atuendo[2], indicando que utilizaban esquemas
felinos para evocar poder. Además, se ha documentado el uso de pintura
corporal: aunque las fuentes coloniales no detallan extensamente diseños
faciales específicos, el lenguaje mestizo conserva referencias (por ejemplo,
menciones de “pinturas de guerra”). En general, la ornamentación (pendientes,
narigueras, collares) servía de equivalente simbólico a lo que otras culturas
hacían con pintura.
Prácticas rituales y
simbólicas
Las principales fiestas
muiscas se asociaban con ciclos agrícolas (siembras, cosechas), guerras y
sucesiones dinásticas. Los participantes incluían al cacique, jeques
(sacerdotes), capturas menores y el pueblo común. Había processiones a templos
lacustres (Guatavita, Siecha, Iguaque, Paipa, etc.)
donde se depositaban ofrendas de oro, esmeraldas y chicha en el agua. Las
ceremonias eran muy estructuradas: por ejemplo, en el ritual del nuevo cacique
(“Zipa Dorado”) un aspirante era cubierto de polvo dorado y sumergido en un
lago, tras ayunos y consultas con sacerdotes. El pueblo espectador respondía
con vítores y música. En “correr la tierra”, tras una carrera agotadora por
montañas y lagunas sagradas, los participantes sobrevivientes se reunían en
Guatavita en un baño ritual de alcohol (chicha) y ofrendas –representado como
“grandes borracheras… y fuego y gentío”– que ponía fin a la fiesta[1]. Estos ritos compartían la idea de
renovar el mundo: las creencias muiscas señalaban que con el triunfo de los
cazicazgos aliados se sanaba la tierra.
Los actores rituales
tenían roles simbólicos: los jeques preparaban las libaciones y guías espirituales,
mientras que pregoneros y capitanes acompañaban con objetos sagrados (poporos
de rapé, cetros de caña). Se danzó en coro, se entonaron cantos y se hicieron
ofrendas hablan del orden cósmico. El objetivo común era atraer la benevolencia
de deidades (como Chiminigagua o Chía) y espíritus de la naturaleza,
equilibrando el cosmos dualista.
Elementos
performativos: música, danza y “clown” ritual
La música y la danza eran
inseparables en estas celebraciones. Las danzas rituales podían imitar animales
(por ejemplo, danzas de la matanza de culebras en ofrenda) o figuras
mitológicas. Aunque no hay descripción de bufones profesionales, en algunos
rituales grupales (como “correr la tierra”) participan decenas de guerreros en
estado de embriaguez ritual; el bullicio comunitario (canticos, chistes,
festejos) recuerda el papel social de la risa y el humor colectivo como
liberación y afirmación de vida. La “risa muisca” no se documenta como deidad,
pero el relato de las borracheras en los festivales sugiere un espacio
de jolgorio controlado, donde la burla social permitía renovar los lazos
comunitarios. En resumen, música y danza eran el vehículo expresivo, y la risa
formaba parte del desenfado festivo: ambos contribuían a la cohesión social y
al refuerzo de la tradición ritual.
Iconografía
y simbolismo de la risa
Pese a la escasez de registros
explícitos, la iconografía muisca alude a la alegría a través de
representaciones de abundancia (copas de chicha, tambos musicales) y escenas
colectivas. Los artefactos votivos –tunjos antropomorfos y zoomorfos– a
veces presentan rostros estilizados que han sido interpretados por algunos
autores como expresiones solemnes, no caricaturescas. No obstante, el énfasis
en la comunidad que brinda y celebra sugiere que la risa estaba implícita en la
vitalidad ritual. Por ejemplo, los petroglifos rupestres boyacenses (fuera del
ámbito cronista) incluyen motivos laberínticos y figuras con ojos saltones (a
veces llamados “piedra de la risa”), interpretados como símbolos de ceremonias
de fiesta y desenfreno. En síntesis, aunque no hay un “dios de la risa” muisca,
el humor colectivo como fenómeno festivo aparece indirectamente en los textos
coloniales: la celebración exuberante culminaba en un retorno alegre a la vida
cotidiana, “volviéndose a sus casas” tras el clímax ritual[1].
Comparación de fuentes
|
Autor |
Año |
Tipo |
Relevancia |
|
Rodríguez
Freyle, J. |
1638 |
Crónica
colonial |
Narración
del rito “correr la tierra” muisca[1], detalla música ritual
(gaitas, fotutos, sonajas) y ofrendas lacustres. |
|
Simón,
Fray Pedro |
1627 |
Crónica
colonial |
Describe
ceremonias del Dorado y uso de oro en el lago Guatavita, menciona ofrendas
rituales de caciques y participación popular. |
|
Piedrahita,
L.F. |
1688 |
Historia
colonial |
Catálogo
histórico-religioso; ofrece descripciones generales de costumbres muiscas
(sacrificios, deidades) y valiosa referencia de creencias chibchas. |
|
Aguilar
Garavito, I. |
2023 |
Artículo
académico |
Revisión
actualizada de la música muisca tradicional (instrumentos y motivaciones),
con base en crónicas y hallazgos arqueológicos[4][3]. |
|
Correa,
F. |
2004 |
Ensayo
histórico |
El
sol del poder:
análisis de símbolos de poder muisca, contextualiza el uso de objetos
rituales (incluye discusión de el Dorado). |
|
Bermúdez,
E. |
1985 |
Libro
de organología |
Estudio
de instrumentos musicales en Colombia; clasifica flautas, tambores y otros en
sociedades andinas incluyendo los muiscas. |
|
Rozo,
J. |
1997 |
Antropología |
Mito
y rito entre los muiscas:
estudio de las prácticas rituales prehispánicas desde un enfoque etnológico. |
|
Banco
de la República (Web) |
2021 |
Enciclopedia |
Síntesis
cultural muisca en español; incluye iconografía y descripciones de objetos
(ej. máscara, tunjos) y contexto histórico-social[2]. |
(Las citas en la columna
“Relevancia” remiten a las líneas correspondientes de las fuentes consultadas.)
Tabla
de artefactos e instrumentos muiscas
|
Objeto
/ Instrumento |
Descripción |
Material |
Museo
/ Localización |
Fuente |
|
Máscara
cerámica ritual |
Máscara
diminuta con facciones esquemáticas. Usada como ofrenda o adorno ceremonial[6]. |
Cerámica
(terracota) |
Colecciones
arqueológicas (e.g. Sogamoso) |
Pueblos
Originarios[6] |
|
Nariguera
decorada |
Ornamento
nasal con motivos de aves, símbolo de autoridad y parentesco. Colgaba sobre
la nariz del cacique durante ceremonias[7]. |
Oro
(tumbaga) |
Museo
del Oro (Bogotá) |
Pueblos
Originarios[7] |
|
Flauta
globular |
Flauta
esférica de cuerpo circular; produce tonos variables según tamaño. A menudo
antropomorfizada (motivos de aves solares)[4]. |
Cerámica |
Museo
Arqueológico Eliécer Silva (Sogamoso) |
Aguilar
2023[4] |
|
Sonajero
antropomorfo |
Figurilla
femenina o zoomorfa hueca llena de pequeñas piedras. Al agitar produce sonido
(usado en ritos de danza)[5]. |
Cerámica |
Museo
del Oro (Bogotá) |
Aguilar
2023[5] |
|
Balsa
ceremonial (ofrenda) |
Miniatura
de lago con guerreros y cacique central. Muestra al líder con abanico de
máscaras (jaguar) y poporos[2], icono del
El Dorado. |
Oro
de alta ley |
Museo
del Oro (Bogotá) |
Enciclopedia
BanRep[2] |
Cada
fila resume un objeto/instrumento muisca significativo. Las dimensiones
específicas y ubicación exacta pueden variar; en algunos casos, el lugar es
aproximado (p.ej., muchos artefactos están en el Museo
del Oro o en museos regionales de Boyacá). Las descripciones y los materiales
se basan en hallazgos arqueológicos y fuentes históricas citadas.
[1]
Correr la tierra Ceremonia Muisca Guasca Patrimonio Cultural Colombia Arte
rupestre
http://www.rupestreweb.info/correrlatierra.html
[2]
Muisca - Enciclopedia | La Red Cultural del Banco de la República
https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=Muisca
[3]
[4]
[5]
Ariadna Valenzuela - Instrumentos musicales cerámicos del pueblo extinto Muisca
http://www.blog.illustraciencia.info/2024/03/ariadna-valenzuela-instrumentos.html
https://pueblosoriginarios.com/sur/caribe/muisca/arte.html

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